El gran día llegó

Y llegó el momento mas temido para mi, el explicar y contar como fue mi parto sin quitar las ganas de ninguna mujer que me lea.. He querido estrenar la nueva página web, contando esta experiencia y así voy a hacerlo. Aunque lo de estrenar web suena raro, porque he intentado dejarla lo mas parecido posible a la de antes, prometo que tiene mejoras y muchas.

Para poneros en antecedentes, unos días antes a mi parto fui a una revisión. Estaba yo de más de 8 meses y la doctora me dijo que aun tardaría muchísimo en dar a luz, que las primerizas solían retrasarse más. Yo me encontraba fatal, me pesaba muchísimo el cuerpo, había cogido nada mas y nada menos que 20kg y los pies se me hinchaban tanto que me pasaba el día con ellos metidos en un barreño con hielo. Ella me dijo que tenía que andar mucho, que esa era la clave para no tardar en dar a luz y por supuesto la hice caso.. dos días.. porque al tercero llegó el gran día.. ¡Solo 3 días!

Todo empezó la noche del 7 de junio a la 1 de la madrugada cuando vi que sangraba un poco, me asusté muchísimo porque nadie se había encargado de decirme que el famoso “romper aguas” no siempre es de la misma manera, ni la misma intensidad. Así que, asustada, me fui a dormir sin poder dejar de pensar en que algo malo pasaba. Por fin conseguí dormir un rato pero no mucho porque a las 5 de la madrugada me levanté empapada, estaba sangrando muchísimo y fui corriendo a avisar a mi madre de que algo malo estaba pasando.

Mi madre me dijo que no me preocupase, sin conseguir absolutamente nada con ello, y nos fuimos directos al hospital. Nada mas llegar allí me pusieron un aparato para medir la intensidad de mis contracciones, que por cierto aun no tenía, y allí me dijeron que no me pasaba nada sino que estaba de parto.

– ¡Que miedo! – pensé yo .

Me llevaron a la que a partir de entonces iba a ser mi habitación durante tres días y allí me quede esperando a que llegase el gran momento. Allí estaba yo sin saber lo que iba a pasar, junto a mi madre y mi prima. Ellas me acompañaban a dar paseos y aguantaban el apretón de manos que les daba cada vez que tenía una contracción, las cuales eran cada vez mas fuertes. Estuve en esa habitación ¡12 horas! creía que eso nunca acabaría hasta que en un instante la doctora fue a mirar cuando había dilatado y decidió seguir la espera en el paritorio. Estaba de tan solo 5cm y tenía que llegar a 10cm.. por lo menos me quedaban otras muchas horas allí. Ya no sabía que hacer, preparaban todo a mi alrededor, había médicos por todos lados, me estaban controlando las contracciones y por fin llego el momento que llevaba horas esperando.. ¡la Epidural!

Y con ella la pregunta del millón, ¿duele la epidural? Pues en realidad no duele, estás tan asustada y tan molesta con las contracciones que ni te enteras, además no ves la aguja, gracias a Dios porque dicen que es enorme.. yo no he querido ni verlo aún.. notas un pinchazo en la espalda y todo se acabo, el dolor de las contracciones ¡ya no lo sientes!. Esto por supuesto es así en circunstancias normales pero… en la mía no fue así.

Este último tramo de Parto os lo contaré en el siguiente post para dividir un poco el mal trago que pasé yo y que por suerte o por desgracia estáis leyendo.

Autor: practicaerasmus

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