Cómo prevenir un parto prematuro

como prevenir un parto prematuro

Entre 37 y 40 semanas es el tiempo que tu bebé necesita para desarrollarse adecuadamente antes de nacer. Sin embargo, en algunos casos, tu estilo de vida o las condiciones de tu embarazo pueden dar lugar a un parto prematuro.

Entre un 10 y un 15 por ciento de las mujeres da a luz antes de las 37 semanas establecidas para el nacimiento del bebé. Este porcentaje se eleva hasta el 70 por ciento en los embarazos múltiples y aumenta notablemente en los casos en los que ha habido intervenciones previas sobre el cuello del útero.

Sin embargo, las revisiones periódicas a las que todas las embarazadas se someten durante los nueve meses y un estilo de vida saludable pueden ayudar a que el bebé llegue al mundo con la gestación a término.

¿Por qué se produce el parto prematuro?

Aunque, en muchos casos, su causa es desconocida, existen algunos factores que pueden desencadenar un parto pre término. Entre los más frecuentes están los embarazos múltiples que dan lugar a partos prematuros en un alto porcentaje de los casos (el 70 por ciento de los gemelos nace antes de tiempo).

En este grupo de riesgo se encuentran las mujeres que han sido sometidas a tratamientos de reproducción asistida, ya que tienen una mayor probabilidad de tener un embarazo múltiple y aquellas que han tenido partos prematuros previos, lo que incrementa también el riesgo de dar a luz antes de las 37 semanas de gestación.

”También las infecciones son claramente un factor de riesgo”, explica la doctora Beatriz Herrero, del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de La Paz. “No se sabe muy bien cómo se producen, pero generalmente lo hacen de forma ascendente a través de la vulva”, señala.

Los diferentes cambios hormonales a los que da lugar el embarazo pueden provocar, entre otras cosas, la aparición de infecciones en el tracto urinario. Por ello, en el periodo de gestación te someterás a diferentes controles médicos – como los cultivos de orina en cada trimestre – encaminados a detectar trastornos como éste.

Otras patologías, como el aumento del líquido amniótico, conocido como poli hidramnios, también puede provocar un parto prematuro. Este trastorno, generalmente leve, se asocia con la diabetes materna, infección materno-fetal por algunos microorganismos, embarazos múltiples o enfermedades del feto. Aproximadamente en la mitad de los casos, desaparece por sí solo.

Más control

Si tienes antecedentes de parto prematuro o perteneces a un grupo de riesgo, tus revisiones médicas serán algo más minuciosas. “Con un adecuado control del embarazo y si la embarazada ha sufrido antes partos pre término, amenaza de parto prematuro en pasados embarazos o si tiene otros factores de riesgo como los mencionados anteriormente, se hace un seguimiento un poco más exhaustivo y el embarazo se controla de una manera más cercana. De esta forma, cuando aparezca algún síntoma se puede detectar y tratar lo más rápidamente posible”, apunta esta especialista.

¿Qué puedo hacer?

Si no tienes ningún factor de riesgo que te haga pensar que puedes dar a luz antes de tiempo, no debes preocuparte. Eso sí, al igual que cualquier embarazada debes llevar un estilo de vida que evite cualquier complicación durante estos nueve meses. Es importante que bebas mucha agua para que tu riñón funcione bien y puedas prevenir infecciones del tracto urinario.

La dieta sana y olvidarte de hábitos como el tabaco y las bebidas alcohólicas también harán que tu embarazo sea más saludable. Además, “es beneficioso moderar la intensidad de la actividad física diaria y hacer ejercicio suave como caminar o nadar”, recomienda la Doctora Herrero.

Necesitas reposo

como evitar un parto prematuro

 

Si ya tienes diagnosticada una amenaza de parto prematuro y eres, además, una gestante de riesgo, te prescribirán un estilo de vida tranquilo, abstinencia sexual y reposo absoluto en casa o en el hospital. Esto ocurriría en una embarazada de menos de 37 semanas con contracciones.

En estos casos hay tratamientos farmacológicos que pueden retrasar el parto pero la primera medida es el reposo. Por otro lado también es muy frecuente el tratamiento farmacológico dirigido a acelerar el desarrollo del feto.

Éste es el caso de los corticoides que se administran a la embarazada entre la semana 24 y 34, no con el fin de frenar el parto prematuro sino “para madurar el pulmón del feto. El objetivo es que si se produce el parto, el bebé nazca en las mejores condiciones posibles”, afirma esta especialista.

Ya estoy de parto

Tener contracciones esporádicas no significa estar de parto. Por eso, si crees que puedes dar a luz antes del tiempo establecido para ello debes estar preparada para reconocer ese momento. “En muchas ocasiones, las contracciones esporádicas antes de la semana 37 son normales y no implican un parto prematuro”, explica la Doctora Herrero.

Las reconocerás porque se producen cada cierto tiempo, es decir, no ocurren todos los días. Además, no son constantes, son de poca intensidad y suelen ceder con el reposo. Notarás alivio si te colocas sobre el lado izquierdo en vez de hacerlo boca arriba.

Las contracciones que preceden al parto son, por el contrario, regulares, frecuentes y constantes. Éstas son las contracciones que modifican el cuello del útero y las que pueden dar lugar al alumbramiento. Según esta especialista, cuando la embarazada se pone de parto, suele tener alrededor de tres contracciones cada hora o una cada 10 o 15 minutos y con una intensidad creciente. Estas contracciones no son esporádicas y se mantienen, al menos, unas horas.

Author: practicaerasmus

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